Para terminar de integrar definitivamente el barrio de Barracas al proyecto, se convocó a Marino Santamaría, un reconocido artista de la zona, para contar con su participación en la exposición. Se le otorgó a Santamaría el primer espacio de CASA FOA que en esta oportunidad fue un espacio inédito: una calle del barrio. Se habló con todos los vecinos de la calle de entrada de la fábrica, el pasaje Lanín, y ellos cedieron las fachadas de sus hogares para que el artista las decorara con distintos diseños utilizando venecitas de colores. Esto fue un signo que mostró que CASA FOA fue mucho más allá del espacio que le otorgaron. CASA FOA se impregnó en y de Barracas.
Esta acción fue comunicada eficazmente a los medios de comunicación durante las Jornadas de Prensa y tuvo una importante repercusión a través de los mismos.

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